Cayetana

Cayetana

lunes, 11 de abril de 2016

NUNCA ME DIGAS QUE NO PUEDO HACERLO..

"Nunca me digas 

que no puedo hacerlo.

A mí, que he bailado 

con dos corazones.

Y he respirado

con cuatro pulmones.

A mí, que he sido hielo

fuego y viento.

Que he llevado 

en mi vientre

el peso de dos mundos,

y he parido 

la vida a gritos.

Que he abrazado

a la tristeza sin miedo.

Y he llorado sonrisas.

A mí no me digas 

que no soy capaz 

de algo.

O de todo."

© 2016 Eva López Martínez


sábado, 9 de abril de 2016

ESCUCHA CON ATENCIÓN

Escucha con atención
cualquier cosa que tus hijos
quieran decirte,sin importar
qué sea.
Si no escuchas con entusiasmo
las cosas pequeñas,
cuando son pequeños,
no te dirán las cosas grandes,
cuando sean grandes,
por que para ellos se habrá
tratado siempre de
cosas importantes.

Catherine M. Wallace



viernes, 8 de abril de 2016

¿Cómo se relacionan las personas manipuladoras?

Sin darnos cuenta, podemos estar inmersos en relaciones con personas manipuladoras que cambian nuestro modo de pensar o de actuar, por su propio bien.
Existen diferentes “categorías” dentro de los manipuladores, según el control que ejerza ese individuo sobre nosotros. Si esa presión es muy grave, los expertos la denominan: “perversidad narcicista” y de ello hablaremos en este artículo.
Seguro has visto varias películas, has leído libros o escuchado historias sobre personas que manipulan a sus parejas, a sus hijos, a sus amigos, etc. Este tipo de personalidad existe en todas las familias y no siempre estamos al tanto de la situación. Es más, hasta podemos ser víctimas de personas manipuladoras ahora mismo y no saberlo.
Los perversos narcicistas, como llaman algunos psicólogos a este perfil, son aquellos que constantemente están diciendo al otro qué tiene que hacer, de una manera sutil (o no), pero con una efectividad que realmente asusta, a la vez que coartan su libertad.
Cuando se habla de un individuo perverso, lo es las 24 horas del día, sin distinción. La relación con su víctima se ha determinado de esa manera y no hay nada que pueda cambiarla, a menos que el que está sufriendo la manipulación empiece a querer modificar la situación.
Sobre todo en las relaciones de pareja con una persona manipuladora, puede pasar mucho tiempo hasta que la víctima se da cuenta de lo que ocurre. Ésta no desea escuchar lo que le dicen sus seres queridos, cree que todo el mundo está equivocado, que la otra persona lo hace porque la quiere, que puede tomar sus propias decisiones, que no le tiene miedo, etc.
En algún momento, aún no está claro por qué, la persona que sufre las garras del manipulador se despierta de ese adormecimiento.
Imagina por un instante lo que realiza la araña con su presa: la envuelve en su tela, hasta que finalmente se alimenta de ella. Algo similar ocurre con los manipuladores y la energía positiva de su “presa”.
Más allá de decir que la víctima de un manipulador tiene carencias o problemas, debemos indicar que el perverso narcicista es quién necesita ayuda también.
Si bien en las relaciones todos nos complementamos, el que tiene más para perder es el manipulador, no el manipulado. Esto es así, ya que está “consumiendo” algo que la víctima tiene, como puede ser capacidad intelectual, bondad, carisma, solidaridad, autoestima, amistades, trabajo, salud, etc.
Siempre hablamos de las características de las personas manipuladoras y de cómo darnos cuenta si alguien nos está controlando, pero nunca ponemos en tela de juicio por qué esa persona reacciona de esta manera, qué es lo que está necesitando y de qué forma pide ayuda. No estamos con esto diciendo que no sea responsable o culpable de sus actos, sin embargo, habría que analizar qué traumas o problemas del pasado lo han llevado a actuar de esa manera o cuáles son sus necesidades más profundas.
Cuando un perverso narcicista se encuentra con alguien fácil de gobernar, es donde puede poner en práctica o depositar todos sus traumas. Sin ánimos de ofender a nadie, un manipulador actúa cuando la víctima lo permite. No siempre esto ocurre a propósito por parte del manipulado y hasta hay casos en los que el victimario tampoco se da cuenta.
El perverso envidia aquello que el otro tiene, por ello utiliza sus herramientas para tomárselo. La víctima no puede ver las maniobras usadas en su contra, está ciega de tan enamorada, no toma las acciones del otro como algo negativo, etc.
Pero esto puede influir en su mente y en sus emociones, lo mismo que ocurre con una gota que cae sobre una piedra, tras miles de años la termina desgastando.
Cuando un manipulador se encuentra con una persona segura de si misma, que sabe lo que le gusta, tiene sus propias opiniones sobre ciertas cosas y hasta le ha ocurrido algo malo con un perverso narcisista antes, cuenta con más armas a su disposición para no permitir que las telas de la araña lo envuelva.
Pero atención, que nadie está 100% inmune de este tipo de personalidades, ya que algunos saben a la perfección como hacer un “trabajo fino” y casi imperceptible, hasta que el otro se convierte en una marioneta.
Ten mucho cuidado con las personas con las que te relacionas. No es cuestión de sentirte amenazado o perseguido todo el tiempo, pero si de caminar por senderos seguros.
No dudes tampoco en hacer un trabajo de introspección para determinar, de manera objetiva, si puedes llegar a tener una personalidad que se puede manipular fácilmente.
Vía: lamenteesmaravillosa


EL PERDÓN

Cuando crezcas, descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo o sufriste por tonterías.
Si eres un buen guerrero, no te culparás por ello,
pero tampoco dejarás que tus errores se repitan.
El perdón es una expresión de amor.
El perdón libera de ataduras que amargan el alma y enferman el cuerpo.
Muchos de nuestros intentos de perdón fracasan pues confundimos esencialmente lo que es perdonar y nos resistimos ante la posibilidad de empequeñecer los eventos ocurridos u olvidarlos.
El perdón no es olvido, no es olvidar lo que nos ocurrió.
No significa excusar o justificar un determinado evento o mal comportamiento.
No es aceptar lo ocurrido con resignación.
No es negar el dolor.
No es minimizar los eventos ocurridos.
No significa que estés de acuerdo con lo que pasó, ni que lo apruebes.
Perdonar no significa dejar de darle importancia a lo que sucedió, ni darle la razón a alguien que te lastimó. Simplemente significa dejar de lado aquellos pensamientos negativos que nos causaron dolor o enojo.
Creemos erradamente que el perdón debe de conducirnos inexorablemente a la reconciliación con el agresor.
Pensamos que perdonar es hacernos íntimos amigos de nuestro agresor y por tal motivo lo rechazamos.
No implica eso para nada, el perdón es UNICAMENTE PARA TI y para nadie más.
No hay que esperar que la persona que nos agredió cambie o modifique su conducta pues lo más probables es que ésta persona no cambie y es más, a veces se ponen hasta peor.
El perdón se basa en la aceptación de lo que pasó.
La falta de perdón te ata a las personas desde el resentimiento.
Te tiene encadenado.
El perdón se debe de realizar "sin expectativas" sin esperar que nada suceda.
Si esperamos que el agresor acepte su error, estaremos esperando en vano y gastando nuestro tiempo y nuestras energías en una disculpa que jamás llegará.
Si estamos esperando esta reacción, luego de haber perdonado, pues realmente no perdonamos de corazón pues seguimos esperando una retribución, un resarcimiento.
Seguimos anclados en el problema, en el ayer, queriendo que nos paguen por nuestro dolor.
Entonces no hemos perdonado, y quien tiene el control de nuestra vida es el EGO.
EGO que quiere a toda costa castigar o cobrar al agresor.
No existe nada ni nadie que pueda resarcir el dolor ocasionado en el pasado, el pasado no tiene cómo ser cambiado.
Ningún tipo de venganza o retribución podrá subsanar los momentos de tristeza y desolación que vivimos, lo mal que nos sentimos.
Al esperar una disculpa, que se acepte el error; nada de eso cambiarán los hechos, lo ocurrido en el pasado, sólo estaremos queriendo alimentar nuestro ego, nuestra sed de justicia mal enfocada.
La falta de perdón es el veneno más destructivo para el espíritu ya que neutraliza los recursos emocionales que tienes.
El perdón es una declaración que podemos y debemos renovar a diario.
Muchas veces la persona más importante a la que tienes que perdonar es a ti mismo por todas las cosas que no fueron de la manera que pensabas.
Perdonando desde nuestro corazón, logramos mirar los hechos tal y como sucedieron y luego decidimos dejarlos ir, dejarlos en el ayer.
Aceptamos que somos APRENDICES!
Que la lección ya se encuentra aprendida y que hemos logrado vencer las circunstancias negativas que nos tocaron vivir.
Perdona para que puedas ser perdonado.
Recuerda que con la vara que mides, serás medido...
PAULO COEHLO


EN EL CAMINO APRENDÍ

En el camino aprendí,
que llegar alto no es crecer,
que mirar no siempre es ver
ni que escuchar es oír
ni lamentarse sentir
ni acostumbrarse, querer…
En el camino aprendí
que estar solo no es soledad,
que cobardía no es paz
ni ser feliz, sonreír
y que peor que mentir
es silenciar la verdad.
En el camino aprendí
que puede un sueño de amor,
abrirse como una flor
y como esa flor morir,
pero en su breve existir,
fue todo aroma y color.
En el camino aprendí,
que ignorancia no es no saber,
ignorante es ese ser
cuya arrogancia más vil,
es de bruto presumir
y no querer aprender.
En el camino aprendí
que la humildad no es sumisión,
la humildad es ese don
que se suele confundir.
No es lo mismo ser servil
que ser un buen servidor.
En el camino aprendí,
que la ternura no es doblez,
ni vulgar la sencillez
ni lo solemne verdad,
vi al poderoso mortal
y a idiotas con altivez.
En el camino aprendí
que es mala la caridad
del ser humano que da
esperando recibir,
pues no hay defecto más ruin
que presumir de bondad.
En el camino aprendí,
que en cuestión de conocer,
de razonar y saber,
es importante, entendí,
mucho más que lo que vi
lo que me queda por ver…
RAFAEL AMOR


martes, 29 de marzo de 2016

LA ACTITUD
Hace mucho tiempo, una joven llamada Lili se casó y fue a vivir con el marido y la suegra.Después de algunos días, no se entendía con ella. Sus personalidades eran muy diferentes y Lili fue irritándose con los hábitos de la suegra, que frecuentemente la criticaba.

Los meses pasaron y Lili y su suegra cada vez discutían más y peleaban. De acuerdo con una antigua tradición china, la nuera tiene que cuidar a la suegra y obedecerla en todo.
Lili, no soportando más vivir con la suegra, decidió tomar una decisión y visitar a un amigo de su padre.

Después de oírla, el tomó un paquete de hierbas y le dijo:

- No deberás usarlas de una sola vez para liberarte de tu suegra, porque ello causaría sospechas. Deberás darle varias hierbas que irán lentamente envenenando a tu suegra. Cada dos días pondrás un poco de estas hierbas en su comida. Ahora, para tener certeza de que cuando ella muera nadie sospechará de ti, deberás tener mucho cuidado y actuar de manera muy amigable.

No discutas, ayúdale a resolver sus problemas. Recuerda tienes que escucharme y seguir todas mis instrucciones.

Lili respondió: - Sí, Sr. Huang, haré todo lo que el señor me pida.

Lili quedó muy contenta, agradeció al Sr. Huang y volvió, muy apurada, para comenzar el proyecto de asesinar a su suegra.

Pasaron las semanas y cada dos días; Lili servía una comida especialmente tratada para su suegra.

Siempre recordaba lo que el Sr. Huang le había recomendado evitar sospechas y así controló su temperamento, obedecía a la suegra y la trataba como si fuese su propia madre.

Después de seis meses, la casa entera estaba completamente cambiada. Lili había controlado su temperamento y casi nunca la aborrecía.

En esos meses, no había tenido ni una discusión con su suegra, que ahora parecía mucho más amable y más fácil de lidiar con ella.

Las actitudes de la suegra también cambiaron y ambas pasaron a tratarse como madre e hija.

Un día Lili fue nuevamente en procura del Sr. Huang, para pedirle ayuda y le dijo:

- Querido Sr. Huang, por favor ayúdeme a evitar que el veneno mate a mi suegra. Ella se ha transformado en una mujer agradable y la amo como si fuese mi madre. No quiero que ella muera por causa del veneno que le di.

El Sr. Huang sonrió y señaló con la cabeza:

- Lili no tienes por qué preocuparte. Las hierbas que le di, 
eran inocuas. Sólo intentaban mejorarte a ti. El veneno estaba en tu e, en tu actitud, pero fue echado fuera y substituido por el amor que pasaste a darle a ella.

En la China existe una regla que dice:
La persona que ama a los otros, también será amada.
LEYENDA CHINA

DEJAR IR

“Dejar ir” no significa dejar de cuidar, significa que no puedo hacerlo por otra persona.
“Dejar ir” no es aislarme, es darse cuenta que no puedo controlar a otro.
“Dejar ir” es admitir la impotencia, que significa que el resultado no esta en mis manos.
“Dejar ir” no es tratar de cambiar o culpar a otro, es sacar lo máximo de mi mismo.
“Dejar ir” no es cuidar, sino atender.
“Dejar ir” no es reparar, sino ser apoyo.
“Dejar ir” no es juzgar, sino permitirle a otro que sea un ser humano.
“Dejar ir” no es estar en el medio arreglando todos los resultados, sino permitir a otros que influyan en sus propios destinos.
“Dejar ir” no es ser protector, es permitir a otro que enfrente la realidad.
“Dejar ir” no es negar, sino aceptar.
“Dejar ir” no es regañar, reprender o discutir, sino buscar mis propios defectos y corregirlos.
“Dejar ir” no es ajustar todo a mis deseos, sino tomar cada día como viene y apreciarme a mi mismo en el.
“Dejar ir” no es lamentar el pasado, sino crecer y vivir para el futuro.
“Dejar ir” es Temer menos y Amar más.


LOUISE L. HAY

viernes, 11 de marzo de 2016

¿Por qué jugar con muñecas?

¿Por qué jugar con muñecas?

Muchos estudios psicológicos demuestran que los niños que han tenido la oportunidad de jugar con muñecas o muñecos de adultos serán niños cariñosos y solícitos con sus hijos.
Los muñecos y muñecas son juguetes simbólicos y al jugar con ellos, los pequeños imitan a los adultos, algo que les enseña nuevas actividades, les ayuda a mejorar sus habilidades y les lleva a ponerse en el lugar de los demás.

Jugando con los muñecos, a los niños y niñas les resulta más fácil expresarse. Y es que éstos son juguetes afectivos les ayudan a superar sus miedos.

Jugar con muñecos y muñecas favorece el desarrollo de los niños y niñas. Por eso hay que dejarles entretenerse con ellos libremente, sin cohibirles, para que puedan beneficiarse de todas las ventajas que les reportan estos entrañables compañeros de juegos. Al elegir un muñeco o muñeca debeis tener en cuenta que sea:


- Sencillo, para que le ayude a desarrollar la imaginación.
- Blandito y no muy grande, para que pueda abrazarlo bien.
- Lavable, para evitar que acumule microbios.
- Agradable, para que el pequeño quiera tenerlo como amigo.

Isabel Álvarez. Psicóloga

jueves, 10 de marzo de 2016

La verdadera felicidad

“De repente todo se vuelve tan simple que asusta. Perdemos las necesidades, se reduce el equipaje.

Las opiniones de los demás, son realmente de los demás, incluso si son sobre nosotros; no importa.

Abandonamos las certezas porque ya no estamos seguros de nada. Y no nos hace falta. Vivimos de acuerdo con lo que sentimos.

Dejamos de juzgar, porque ya no hay bien o mal, sino más bien la vida que eligió cada uno.

Finalmente entendemos que todo lo que importa es tener paz y tranquilidad, es vivir sin miedo, es hacer lo que alegra el corazón en ese momento. Y nada más.

Cuando descubrimos todo eso es cuando llega la satisfacción plena. La verdadera felicidad."

(Texto: Anónimo)

LO MEJOR ERES TÚ.


Lo mejor no es el pecho.
Lo mejor tampoco es el biberón.
Lo mejor no es que lo cojas.
Lo mejor tampoco es que lo dejes de coger.
Lo mejor no es que lo tumbes así.
Lo mejor tampoco es que lo tumbes del otro modo.
Lo mejor no es que lo tapes de una forma.
Lo mejor tampoco es que lo tapes de la otra forma.
Lo mejor no es que lo abrigues con esto.
Lo mejor tampoco es que lo abrigues con aquello.
Lo mejor no es que le des purés.
Lo mejor tampoco es que le des trozos.
Lo mejor no es lo que te dice tu madre.
Lo mejor tampoco es lo que te dice tu amiga.
Lo mejor no es que esté con una niñera.
Lo mejor tampoco es que vaya a la guardería o esté con abuelos.
Lo mejor no es que siga ese tipo de crianza.
Lo mejor tampoco es que siga ese otro estilo de crianza.
¿Sabes lo que realmente es lo mejor?

LO MEJOR ERES TÚ.

Lo mejor es lo que a ti te hace sentir mejor.
Lo mejor es lo que tu instinto te dice que es mejor.
Lo mejor es lo que a ti te ayuda a estar bien también.
Lo mejor es lo que te permite a ti ser feliz con tu familia.
Porque si tú estás bien, ellos reciben lo mejor. Porque lo mejor eres tú.
Porque si tú te sientes segura, ellos también se sienten seguros.
Porque si tú crees que lo estás haciendo bien, tu tranquilidad y felicidad les llega a ellos.
PORQUE LO MEJOR ERES TÚ.
Dejemos de intentar decir a cada madre / padre qué es lo mejor.
PORQUE LO MEJOR REALMENTE PARA TUS HIJOS ERES TÚ.

domingo, 17 de mayo de 2015

Cuanto T. dejo de querer a C.

Erase una vez una preciosa relación,de las de cuento,entre  C. y  T.

Comenzaron como amigos y la llama del amor entre los dos, poco a poco, fue creciendo, hasta que decidieron hacerse novios.
Las dos familias veían la relación maravillosa.
La familia de C. quería mucho a T.

T. es bonita y cariñosa y desde el primer momento nos conquistó con su personalidad alegre y cercana.
C. dedicaba todo su tiempo a T.,la esperaba mientras ella estudiaba,la mimaba, la quería, la consentía y la agasajaba con regalitos que él sabía que le gustaban.

La relación parecía ir viento en popa y a toda vela o eso parecía... por el amor que ellos desprendían.

Pero un día,un maldito día, T. pensó que C. ya no era su amor querido,que no le llenaba y que lo que le ofrecía C. ya no era suficiente.
Que la serenidad que marca el paso de los años en una relación no le gustaba.
Que ella quería volver a esas mariposillas que se mueven en el estómago al principio de las relaciones pero que por más que uno quiere ,es difícil mantener al 100 % con el paso de los años.
Supongo que los que lleváis muchos años de relación entenderéis lo que digo,el amor se vuelve tranquilo y por que no decirlo "vago" ya que todo se da por sentado!!

Ahora C. está destrozado, está hundido... ha perdido lo que más quería!.
Yo quiero mucho a C. y no soporto verlo así.

Me duele que, sin un motivo aparente, ocurra esto, pero el amor es caprichoso y nadie puede obligar a querer por que si!

Me gustaría poder pegar los pedacitos rotos del corazón de C.
Pegarlos y anestesiarle, para que no le duela nada, pero no se como hacerlo.

Decir que hay otras mujeres es simplemente una frase hecha ya que C. quiere a T.

Me gustaría hacerle entender a T. que la vida es breve y llena de muchas complicaciones, que encontrar a alguien que te quiera con toda su alma es difícil, en los tiempos que corren.
Encontrar a alguien que sea capaz de dejarlo todo sólo por amor es muy complicado y que ella , aunque no sea consciente, a lo mejor por su juventud, está haciendo muchisimo daño a C.

No creo que T. lea esto nunca pero me gustaría decirle que yo si la quería,que la sentí como parte de mi familia.
Que yo quiero a C. como a un hijo y que verlo sufrir me parte el alma.que no entiendo su comportamiento ya que siempre mostró que estaba feliz y que lo quería.
Que por edad,ya que soy mucho más mayor que ella, se que no se deja de querer de la noche a la mañana y que si no hay una razón, la cual no nos has contado, esto no lo comprendo.

Querida T. espero que recapacites,que te des cuenta de lo que estás haciendo, pero que si no es así,  sepas que te queremos mucho y que siento perder a una persona que consideraba como a una hermana pequeña.

Querido C. que sepas que te queremos muchisimo y que pase lo que pase,aquí estaremos, que tengo miles de cajas de tiritas para ponerte en tu corazón partido y que cada vez que te duela, tienes mi hombro.

Ánimo, mi niño!

Todo pasará!


miércoles, 6 de mayo de 2015

Quiero........sin condiciones.

“Quiero que me oigas, sin juzgarme.
Quiero que opines, sin aconsejarme.
Quiero que confíes en mí, sin exigirme.
Quiero que me ayudes, sin intentar decidir por mi.
Quiero que me cuides, sin anularme.
Quiero que me mires, sin proyectar tus cosas en mi.
Quiero que me abraces, sin asfixiarme.
Quiero que me animes, sin empujarme.
Quiero que me sostengas, sin hacerte cargo de mi.
Quiero que me protejas, sin mentiras.
Quiero que te acerques, sin invadirme.
Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten,
que las aceptes y no pretendas cambiarlas.
Quiero que sepas, que hoy,
hoy puedes contar conmigo.
Sin condiciones.”
Jorge Bucay


CUENTOS PARA APRENDER A SALVAR VIDAS Historias basadas en hechos reales, que muestran a los niños qué es una emergencia y qué pueden ellos hacer para salvar una vida.


MI ABUELA ESTÁ EN EL SUELO Y NO CONTESTA


(Esta historia fue real. Se han cambiado los nombres y los datos de localización)
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Los padres de Lucía y Jaime tenían un Lucía y Jaimecompromiso importante; así que el viernes por la tarde recogieron a sus hijos a la salida del cole y les llevaron a casa de la abuela, para que pasaran con ella el fin de semana. Los niños estaban encantados, porque su abuela vivía en una casa grande a las afueras de la ciudad; tenía conejos, gallinas y un gato llamado Manchitas.
-¡Nos vemos el domingo por la tarde! ¡Portaos bien! – se despidió su madre.
Los niños merendaron, hicieron los deberes, jugaron con los animales, se bañaron y cenaron.
-Buenas noches – les dijo la abuela, acostándoles y dándoles un beso-. Yo voy a tomar un vaso de leche caliente y también me iré a la cama, que mañana hay mucho que hacer.
Los hermanos, con la excitación, no se podían dormir. De repente oyeron el ruido de un vaso rompiéndose contra el suelo, y a continuación un golpe fuerte.
-Abuelita, ¿qué ha pasado? – preguntó Lucía desde la cama. Al ver que su abuela no contestaba, se levantó y fue a la cocina a mirar.
Se encontró a su abuela tirada en el suelo, junto a un vaso roto y leche derramada.
-Abuelita, ¿te has caído? ¿Qué te pasa? – le preguntó Lucía. Pero la abuela no le contestó.
-¡Abuelita, despierta ¡Levántate! – gritó Lucía, zarandeándola. Pero no obtuvo respuesta.
-¿Qué pasa? – preguntó Jaime, muy asustado, desde la puerta de la cocina.
-Que la abuelita está en el suelo y no se despierta – contestó Lucía, muy nerviosa.caída
-¿Y por qué no se despierta y se levanta? ¿Se ha hecho daño?
-¡No lo sé! Abuelita, ¿por qué no me contestas? ¡Despiértate! – insistió Lucía, a punto de llorar.
La abuela siguió sin moverse y sin contestar. Lucía estaba cada vez más asustada. Su hermanito se puso a llorar.
-¡Mamá, papá! ¡Quiero que venga papá!
-Están cenando fuera – le recordó Lucía.
-¡Pues vamos a llamarles!
Pero no se sabían el número de sus padres de memoria. Y por más que buscaron la agenda donde la abuela anotaba los números de teléfono, no la encontraron. Y su teléfono móvil estaba apagado.
-¿Y qué hacemos ahora? – lloriqueó Jaime.
-No sé…¿Vamos a buscar a alguien que nos ayude?
-¡Yo no quiero salir de casa! ¡Es de noche y está oscuro! – chilló el niño. La casa de su abuela estaba algo aislada, y el camino hasta la casa más cercana era largo y lleno de rincones aterradores.
-Vale. Espera, ¿seré tonta? ¡Si mamá me ha explicado muchas veces lo que tengo que hacer! – exclamó Lucía, animándose de pronto.
-¿Ah, sí? – preguntó su hermano, no muy convencido.
-¡Sí! Vamos al salón. Mamá puso allí las instrucciones.
Corrieron hacia el salón. En la pared, junto al teléfono, había un papel pegado con celo. Lucía leyó en voz alta lo que ponía.
-“Si la abuelita se pone muy enferma o no se puede despertar, tienes que llamar al 1- 1- 2, decir lo que pasa, contestar a todo lo que te pregunten y hacer todo lo que te manden. La dirección de la casa de abuelita es: Senda de los Rosales número 23, Deva, Gijón”.
-¡Llama, llama! – exclamó Jaime. Lucía descolgó el teléfono y marcó los números: 1, 1, 2.
-Uno, uno, dos, Asturias, ¿en qué puedo ayudarle? – escuchó inmediatamente al otro lado del teléfono. Era una voz de hombre.
-Hola, mi abuelita está en el suelo y no se despierta. llamada
-¿Cómo dices? – preguntó el hombre, sorprendido.
-Que mi abuelita está en el suelo y no se despierta.
-¿Eres una niña? ¿Puede ponerse tu mamá?
-Mi mamá no está, está mi abuelita, pero no puede hablar ni moverse.
-¿Cómo te llamas? ¿Cuántos años tienes?
-Me llamo Lucía y tengo 7 años. Pero voy a cumplir 8 dentro de poco.
-¿Y no hay nadie más en casa?
-Sí, mi hermano pequeño.
-¿Y dices que tu abuelita se ha caído al suelo?
-Sí, y ni nos contesta ni se levanta. Y mi mamá me dijo que si mi abuelita se pone enferma o no se puede despertar tengo que llamar al 1, 1, 2.
-Vale, cariño, te voy a mandar ayuda. ¿Sabes la dirección de la casa de tu abuela?
-Sí – Lucía volvió a leer el papel – La dirección de la casa de abuelita es: Senda de los Rosales número 23, Deva, Gijón.
-Muy bien. Estoy mandando a la Policía a la dirección que me has dado, para que puedan ayudarte, así que no os asustéis cuando lleguen. Mira, Lucía: ahora vas a estar un ratito sin oír nada, pero no cuelgues el teléfono. Voy a hablar con el médico de aquí y enseguida se pondrá al teléfono para hablar contigo, ¿de acuerdo?
-Vale.
El hombre que había recibido la llamada estaba trabajando, junto a muchas más personas, en una gran sala: el Centro Coordinador de Emergencias. Cuando alguien tenía un problema muy importante llamaba por teléfono al número 112; y una de aquellas personas, llamadas “operadores”, contestaba la llamada y mandaba la ayuda.CCU Asturias
El operador contactó con otro grupo de personas que estaban en el extremo contrario de la sala. Eran trabajadores del SAMU, el Servicio de Asistencia Médica Urgente.
-¿Compañeros del SAMU? Voy a pasaros una llamada importante. Una niña de 7 años llamada Lucía acaba de llamar al 112 diciendo que su abuela se ha caído al suelo y no se despierta, no habla ni se mueve.
-¡Qué dices! ¿Y no se tratará de una broma? – preguntó uno de los operadores del SAMU.
-No lo creo. Esa niña se explica muy bien, repite una y otra vez la misma historia, contesta sin dudar a todas las preguntas, nos ha dado la dirección completa. Yo estoy convencido de que no es una broma. He mandado a la Policía hacia allí, porque parece que Lucía y su hermano pequeño están solos con su abuela.
-De acuerdo. Pásame la llamada – contestó el operador del SAMU, mientras levantaba una mano, avisando a una mujer que estaba sentada en una mesa elevada en el centro de la sala. Era la médico del SAMU, que intervenía en las llamadas más urgentes y decidía qué tipo de ayuda sanitaria se debía mandar a la persona en apuros: un médico, una enfermera, una ambulancia…
-Doctora, entre enseguida en esta llamada, que parece muy urgente.
La médico levantó un pulgar indicando que ya estaba a la escucha. El operador del SAMU activó la llamada.
-¿Hola? ¿Lucía? ¿Estás ahí?
-¡Sí! – exclamó la niña, muy aliviada. El tiempo sin oír nada al otro lado del teléfono le había parecido tan largo (aunque en realidad había sido de pocos segundos) que había comenzado a pensar que no les habían tomado en serio o que habían colgado.
-Lucía, yo pertenezco a los servicios sanitarios. Y también te está escuchando una doctora. ¿Nos llamas de la Senda de los Rosales número 23, Deva, Gijón?
-Si.
-¿Y dices que tu abuela se ha caído al suelo y no te contesta?
-Sí, ni habla ni se mueve.
-Hola, Lucía – saludó la doctora-. Me llamo Sofía y soy médico. Además de la Policía, que ya está de camino, voy a mandarte un médico para que vea a tu abuela. Pero necesito que me contestes a unas preguntas para poder ayudarte mejor, ¿vale?
-Vale.
CCU - copia-Cuéntame exactamente qué es lo que ha pasado.
-Abuelita nos metió en la cama y nos dijo que iba a tomar un vaso de leche y a acostarse – describió Lucía-. De repente oímos un ruido de cristales y otro ruido muy fuerte. Fuimos a la cocina y vimos a abuelita en el suelo.
-¿Y no sabéis si se resbaló o es que se puso mala? ¿O si le duele algo: una pierna, la cabeza, el pecho?
-No – contestó Lucía-. Yo le he preguntado, he intentado que se levante, pero no se mueve ni me contesta.
La médico hizo un gesto con la mano que el operador del SAMU, que seguía a la escucha, entendió perfectamente: “Activa la UVI móvil, la ambulancia con médico, enfermero, conductor y camillero, con todos los aparatos y medicinas para poder atender a los pacientes más graves”.
-Lucía, en estos momentos una ambulancia con médico y enfermero está saliendo hacia la casa de tu abuela. Pero van a tardar un poco, porque estáis a muchos kilómetros de la ciudad. Así que yo voy a intentar ayudarte mientras llegan. ¿De acuerdo?
-Sí – contestó Lucía. Y le susurró a su hermano:- ¡Ya viene el médico, enseguida nos ayudan!
-¿Tu abuela es mayor?
-Sí, muy mayor, porque tiene el pelo blanco.
-¿Y estaba enferma de algo?
-Yo creo que no. Bueno, a veces dice que le duele una pierna, y otras que le duele la cabeza.
-¿Y toma medicinas?
-Sí, una pastilla por la mañana y otra por la noche, creo.
-Por la tarde, antes de caerse, ¿se había quejado de algo, tenía algún dolor?
-No.
-¿Estás ahora mismo al lado de tu abuela?
-No, yo estoy en el salón y mi abuela en la cocina.
-Necesito que vayas otra vez a la cocina y me digas si tu abuela ya puede hablar o levantarse. Muévela, empújala, a ver si se despierta. ¿Puedes llevarte el teléfono contigo?
-Este no, pero hay otro que no tiene cable – recordó Lucía -. ¡Jaime, corre, busca el otro teléfono y llévalo a la cocina!
Jaime salió disparado a buscar el teléfono y Lucía volvió a la cocina. Su abuela seguía en el suelo.
-Abuelita, tranquila, ya viene el médico para ayudarte. ¿Ya te puedes despertar? – le preguntó de nuevo la niña, moviéndola enérgicamente por los hombros. La abuela se movió un poco, pero no le respondió.
El hermano pequeño llegó corriendo con el teléfono inalámbrico. Lucía lo encendió.
-¿Hola? ¿Sofía?
-Sí, cariño, sigo aquí – contestó la doctora-. Cuéntame, ¿hay algún cambio?
-No, mi abuelita sigue en el suelo y no se despierta aunque la he movido muy fuerte.
-¿Pero está respirando?
-Sí, está roncando – contestó Lucía, observando más detenidamente a su abuela.
-Muy bien. ¿Puedes ver sangre en el suelo? ¿Ves que tenga alguna herida en la cabeza, en la pierna o en otra parte?
Lucía se agachó y tocó la parte de atrás de la cabeza de su abuela, le miró los brazos y las piernas.
-No, no hay sangre por ninguna parte.
-Perfecto. Pues lo primero que tenéis que hacer es poner a tu abuela de lado entre los dos. Yo os digo cómo hacerlo, ¿vale? Poneros uno a cada lado de vuestra abuela.
-Vale. ¡Jaime, ven, ayúdame, que tenemos que poner a la abuelita de lado! – avisó Lucía a su hermano -. Tú ponte en ese lado y yo en este.
-¿Preparados?  – preguntó Sofía-. Tú, Lucía, coge el brazo de tu abuela que tengas más cerca de ti y colócaselo como hacen los policías para mandar parar: en el suelo doblado en forma de L, con la mano hacia arriba.caida2
-Ya está – obedeció la niña.
-Dile a Jaime que le ponga el otro brazo sobre el pecho.
-¡Jaime, coge ese brazo de abuelita y pónselo en el pecho! Ya está.
-Y ahora dile a Jaime que se vaya a la pierna que tiene más cerca y que se la doble, que meta las manos por debajo de su rodilla y que tire hacia arriba. Cuanto más consiga doblarle la pierna, mejor.
-¡Jaime, mete las manos debajo de la rodilla y tira hacia arriba! ¡Tita, tira, dóblala más! – Lucía transmitía las instrucciones y Jaime las seguía-. ¡Ya está!
-Ahora escucha, Lucía. Pon una mano en la rodilla doblada de tu abuelita, y la otra mano en el hombro de ese mismo lado, del lado de Jaime. Y vas a tirar de ella hacia ti. Y dile a Jaime que, mientras tú tiras, él te ayude empujándola por la espalda. ¿Lo has entendido?
-Creo que sí – contestó Lucía, y dejó el teléfono en el suelo. Agarró a su abuela por la rodilla y el brazo-. Jaime, cuando cuente tres yo tiro y  tú empujas su espalda. ¡Una, dos…y tres!
El cuerpo de su abuela rodó suavemente hasta quedar de lado.
-Ya está de lado. Ha dejado de roncar – comunicó Lucía a la médico.
-Perfecto. Lo habéis hecho muy bien. Habéis conseguido poner a vuestra abuela en la posición lateral de seguridad. Así respirará mejor, y si vomita no se atragantará – le explicó Sofía-. Vas a poner su mano debajo de su cara, para que esté más cómoda y la cabeza le vaya un poco hacia atrás. Mientras, yo voy a hablar un momento con el médico que ya está viajando en la ambulancia de camino a vuestra casa. No cuelgues el teléfono, que enseguida volvemos a hablar, ¿vale?
-Vale.
La médico llamó por teléfono al médico que viajaba en la UVI móvil.
SAMU2-Perdona la tardanza, compañero. Estaba hablando con la alertante, que es una persona muy especial. Es una niña de 7 años que está colaborando de maravilla. Su abuela ha caído al suelo y no responde por más que la mueven y la llaman. La niña indicó que roncaba, así que sabemos que está inconsciente. La pequeña también me ha explicado que su abuela es mayor y toma medicinas, pero estaba cuidando ella sola a los dos hermanos, con lo que tiene que ser una señora bastante sana y activa. Imagino que las medicinas serán porque tiene la tensión, el azúcar o el colesterol altos. La niña no ve sangre ni heridas, así que no parece que su abuela haya sufrido una caída por accidente.  Con toda esta información, creo que lo que le ha pasado a la señora es un problema en su cerebro.
-Muchas gracias. Saber todo esto es de gran ayuda; vamos a ir mucho mejor preparados – respondió el médico de la UVI móvil-. Espero que, al estar inconsciente, su lengua no le esté impidiendo respirar.
-No te preocupes; los niños han puesto a su abuela en posición lateral de seguridad – le informó Sofía.
-¡Qué dices! ¡Impresionante! Pues vamos a tardar en total 15 minutos en llegar, así que seguramente al poner a su abuela de lado han evitado que su situación se complique gravemente – contestó el médico, admirado.
Sofía colgó la llamada de su compañero y entró de nuevo en la llamada de los niños.
-¿Lucía? Ya estoy contigo de nuevo. ¿Cómo está tu abuela? ¿Sigue respirando?
-Sí, ya no ronca pero respira – contestó Lucía, muy aliviada de volver a hablar con la doctora.
-¿Ha cambiado algo? ¿Habla o se mueve?
-No habla, pero ha movido un poco un brazo y una pierna. Pero no se levanta.
-¿Dónde están vuestros padres?
-No lo sé, tenían que trabajar o algo así.
-¿No les habéis llamado?
-No me sé el número. El teléfono de abuelita se quedó sin batería y no sabemos encenderlo. Tiene una libreta donde apunta todos los teléfonos, pero no la hemos encontrado.
-Tranquila. En pocos minutos llegará la Policía; no te asustes y ábreles la puerta. Ellos os ayudarán a localizar a vuestros padres y os cuidarán hasta que lleguen. Y después llegará la ambulancia, y llevarán a tu abuela al hospital.
-¿Qué le pasa a mi abuela? ¿Se va a poner bien?
-El médico que va en la ambulancia va a mirarla muy bien y te podrá contestar mucho mejor que yo. Pero sí que te puedo decir una cosa. Hay muchas enfermedades que se curan mejor si la ayuda llega enseguida. Y la rapidez en llamarnos, lo bien que has contestado a todas las preguntas y lo bien que habéis colaborado en todo lo que os he pedido, va a hacer que tu abuela tenga muchas más posibilidades de ponerse bien.policía
-¡Oigo sirenas! – gritó Jaime, asomándose a la ventana-. ¡Es un coche de policía!
-Ya está aquí la Policía – dijo Lucía-.
-Muy bien, cariño. Ahora ellos se harán cargo de todo. Todo va a salir bien, ya lo verás.
-¡Muchas gracias, Sofía! – exclamó Lucía. Y corrió a abrir la puerta.
Los policías buscaron papeles por la casa e hicieron varias llamadas para localizar a los padres de los niños. Poco después llegó la UVI móvil. Cuatro personas saltaron de la ambulancia cargadas con maletines y aparatos y corrieron a atender a la abuela.
Cuando sacaban a su abuela en camilla, el médico se acercó a ellos.
-He ido a muchos avisos en mi vida y me he encontrado con pocos adultos que hayan hecho las cosas tan rápido y tan bien como vosotros. Estoy impresionado.
-¿Se va a poner bien abuelita? – preguntó Lucía.
-Pues gracias a vuestra rápida llamada le habéis multiplicado las posibilidades de curarse. Y gracias a que le habéis puesto de lado la cosa no ha sido todavía más grave, porque con lo que hemos tardado en llegar hasta aquí, si hubiera estado boca arriba todo este tiempo le habría sido muy difícil respirar.
-Yo no me acordaba del teléfono de mis padres – le dijo Lucía, sintiéndose un poco mal -. A lo mejor si les hubiera llamado antes lo habríamos hecho mejor.
-Pues te voy a decir una cosa – le respondió el médico -. Si hubiérais llamado primero a vuestros padres y no hubiérais hecho nada más hasta que ellos llegaran, a lo mejor habríamos llegado demasiado tarde. Pero al llamar al 112 antes que nada, la ayuda ha sido muchísimo más rápida y efectiva. No lo olvidéis nunca: ante una emergencia, lo primero es llamar al 112, activar la cadena de ayuda y hacer lo que ellos os digan. Y después ya habrá tiempo de llamar a más gente o de hacer el resto de las cosas.traslado
Salieron enseguida camino del hospital. La policía se quedó con los niños hasta que llegaron sus padres, que estaban muy nerviosos.
-¡Ay madre mía, lo mal  que lo han tenido que pasar mis niños! – exclamó la madre, abrazándoles.
-Señora, lo que han hecho estos niños es increíble – le dijo uno de los policías -. Han sabido reconocer la emergencia y activar la cadena de ayuda de un modo perfecto. Han llamado al 112, han explicado con claridad lo que ocurría, han dado la dirección, han contestado a todas las preguntas, han hecho todo lo que se les ha ordenado; y gracias a ellos todo se ha solucionado en el menor tiempo posible.
-Conozco casos de niños que pasaron horas, incluso un día entero, solos en casa con un familiar muy enfermo hasta que otro adulto llegó, porque no sabían lo que tenían que hacer – dijo el otro policía-.  Ellos sí lo sabían, y lo han hecho de maravilla.  El operador del 112, el operador del SAMU, la doctora del centro coordinador, el médico de la UVI móvil y nosotros, los policías, estamos muy impresionados. Les felicito por los hijos que tienen y por lo bien que ustedes les han enseñado a actuar.
Los  padres estaban muy orgullosos de sus hijos. Y todavía más cuando, todos juntos, fueron al hospital para informarse del estado de la abuela, porque el neurólogo acudió enseguida a hablar con ellos.
-El médico de la UVI móvil me ha explicado cómo ocurrieron las cosas. Esta señora ha sufrido un serio problema en el cerebro. Y cuando esto ocurre, la rapidez es crucial para tratar de reparar el daño. Con el paso de las horas, las posibilidades de curación son menores. Pero en este caso el traslado ha sido tan rápido que somos muy optimistas. Enhorabuena, chavales. Bien podéis decir que le habéis salvado la vida a vuestra abuela.
Jaime era demasiado pequeño aún; pero Lucía iba siendo cada vez más consciente de la importancia de lo que habían hecho. Y se prometió a sí misma contárselo a todos sus compañeros de clase al día siguiente. Para que si a alguno de ellos le pasaba algo parecido, fuera también capaz de salvarle la vida a su abuelo o a su abuela.

viernes, 1 de agosto de 2014

Mi Mar

Tan azul y tan grande,
tan salado y tan bello.
Me mata la pena
por no tenerte cerca.
Por no poder tocarte,
por no poder bañarme.
Sólo me queda soñar,
que algún día estarás
tan cerca de mí,
para no llorar por tí!
                     (@nikachocolate)


viernes, 10 de enero de 2014

Alerta médica para niños que tomen JUNIFEN

Alerta médica para niños que tomen JUNIFEN

 
La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, la AEMPS, ha ordenado la retirada, por precaución, del medicamento destinados a los niños llamado JUNIFEN 4% SUSPENSIÓN ORAL correspondiente al LOTE G07, que corresponde a jarabes de 150 miligramos que contienen ibuprofeno, ha sido también retirado de las líneas de distribución debido a que se ha hallado en ellos un recuento de hongos y levaduras totales "fuera de especificaciones", como puede leerse en la alerta farmacéutica remitida por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, que pide, además, que las comunidades autónomas realicen un seguimiento de su correcta retirada.

En la web de la AEMPS se avisa de las medidas cautelares adoptadas: retirada del mercado de todas las unidades distribuidas del lote G07 y devolución al laboratorio por los cauces habituales. Más información en  http://bit.ly/1212H77
Si tenéis en casa el medicamento correspondiente al lote afectado de Junifen, hay que llevarlo a la farmacia. Se supone que el resto de lotes disponibles en el mercado no presentan anomalías y pueden seguir tomándose con normalidad.
El JUNIFEN es un ibuprofeno en jarabe que se presenta en frascos de 150 ml destinado especialmente para niños menores recomendado para inflamaciones, dolores y fiebre.

No son como nos lo contaron

Precioso!!!No he podido resistirme a compartirlo con todas vosotras!!!

No. Los bebés no son como nos lo contaron. A los bebés no les gusta dormir en cuna. Rodeados de barrotes. Presos en una jaula. No. Los bebés quieren dormir junto al cuerpo de su mami, calentitos, seguros, amparados, amados, tocados.

No. Los recién nacidos no quieren siquiera estar en posición horizontal. Quieren dormir en tu pecho, en vertical, meciéndose al arrullo de tu corazón. En horizontal su digestión se ralentiza, vomitan, buchean, cogen cólicos, se asustan, se sienten vulnerables.

No. Los bebés no se acostumbran a los brazos: ya nacen acostumbrados. Desde el principio saben bien lo que es bueno.

No. Los bebés no duermen toda la noche. Se despiertan a cada rato. Para comer y para no comer. Para comprobar que estás a su lado y que los estás cuidando. Para cerciorarse de tu presencia, que es su seguridad. Para tocarte y olerte.

No. Los bebés no quieren estar solos. No quieren perderte de vista ni un minuto, quieren estar junto a ti, en el centro de la vida.

No. Los bebés no quieren jugar solos en un corral. Quieren jugar contigo, sonreír, ser atendidos, treparte por encima, gatear por el salón.

No. Los bebés no quieren tomar leche de otra especie. Quieren leche de la suya, de la que sabe a mamá.
No. Los bebés no quieren chupar todo el día un trozo de plástico. Quieren chupar tus pechos, sus manitos, tus dedos… piel humana.

No, los bebés no quieren que los vistas, ni que les pongas tejidos picones, pendientes en las orejas, ropas apretadas, cintas, encajes y otras cosas molestas. Quieren estar desnudos, correr sin zapatos, disfrutar del tacto de la naturaleza en su piel, del piel con piel contigo.

No. Los bebés no quieren estar quietos. Quieren que te muevas, que los mezas, los arrulles, que andes y pasees, y los lleves contigo. En cuanto pueden, quieren gatear, correr, saltar, explorar, llegar a todas partes…

Sí. Los bebés son curiosos por naturaleza. Quieren y deben tocarlo todo. Incluidas esas cosas que más tú tocas: los mandos, los relojes, los teléfonos, los equipos informáticos…Su riqueza sensorial se desarrolla a partir de ahí.

No. Los bebés aprenden lo que viven. Si siempre oyen “no”, pronto a todo te dirán no. Si a todo tienes miedo, pronto a todo tendrán miedo.

No. Los bebés no son alto-demandantes. Somos nosotros los bajo-tolerantes, los bajo-pacientes, los bajo-disponibles, los bajo-respondedores.

No. Los bebés no quieren que los dejes. Quieren ir contigo a todas partes, eres su ejemplo, su seguridad, su referente, su único universo.

Te guste o no te guste, así son los bebés humanos, primates, mamíferos. Si quieres comprobarlo, tan solo ten uno. Ninguna otra especie desconoce y putea tanto a sus propias crías. Si queremos un mundo un poquito más humano, bien haríamos en comprenderlo.

No son como nos lo contaron. Son infinitamente mejores y más inteligentes. Cualquiera que ve a estas crías diría: ¡qué especie tan avanzada! ¿Y cómo se convirtieron en lo que hay?

Ileana Medina